Inmediatamente, al pensar en la pintura barroca, nos remontamos al siglo XVII. La imagen de crudeza en las imágenes, generalmente con oscuridad, acuden a nuestra memoria como un artilugio para la imaginación del barroco. También, hacemos construcciones de imágenes elogiosas, encarecimientos a “santos” o imágenes personificadas.

El barroco, en la pintura, es la representación del realismo. El rayo que nos viene a la mente cuando pensamos en la palabra “barroco” es inmediatamente Caravaggio. Sin embargo, a mi parecer, otro de los grandes representantes del barroco también es Georges de la Tour, un pintor francés nacido en la última década del siglo XVI, y muerto casi comenzando la segunda mitad de la centuria siguiente.

El estilo de Georges de la Tour es considerado dentro del “tenebrismo” —contraste exaltado entre colores para representar en mayor medida alguna imagen u objeto, generalmente oscuros—, artilugio utilizado por pintores del barroco.

Se categorizan dos tipos de estilos en la pintura de Georges de la Tour a lo largo de su trayectora pictórica: las creaciones “diurnas” y “nocturnas”. En el segundo, el contraste de la luz proviene de una vela o un objeto visible; la luz proviene del exterior y queda a la perspectiva del observador en la primera.

Tocador de zanfonía

(Ilustración del período “diurno”)

Magdalena Wrightsman

(Ilustración del período “nocturno”)