Volar y hacer el amor

26 agosto 2009

volando

[Fragmento de El espantapájaros (al alcance de todos) de Oliverio Girondo. La redacción data del año 1932]

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Gran salto

20 julio 2009

La Luna avanzaba en un firmamento de límpida pureza, apagando al pasar el centelleo de las estrellas. Recorría entonces la constelación de Géminis, y se hallaba casi a la mitad del camino del horizonte y el cenit. No había, pues, quien no pudiese comprender fácilmente que se apuntaba delante del objeto, como apunta el cazador delante de la liebre que quiere matar y no a la liebre misma.

Un silencio imponente y aterrador pesaba sobre toda la escena. ¡Ni un soplo de viento en la tierra! ¡Ni un soplo en los pechos! Los corazones no se atrevían a palpitar. Todas las miradas convergían azoradas en la boca del columbiad.

Murchison seguía con la vista la manecilla de su cronómetro. Apenas faltaban cuarenta segundos para el momento de la partida, y cada uno de ellos duraba un siglo.

Hubo al vigésimo un estremecimiento universal, y no hubo uno solo en la multitud que no pensase que los audaces viajeros encerrados en el proyectil contaban también aquellos terribles segundos. Se escaparon gritos aislados.

-¡Treinta y cinco! ¡Treinta y seis! ¡Treinta y siete! ¡Treinta y ocho! ¡Treinta y nueve! ¡Cuarenta! ¡Fuego!

Inmediatamente, Murchison, apretando con el dedo el interruptor del aparato, estableció la corriente y lanzó la chispa eléctrica al fondo del columbiad.

Una detonación espantosa, inaudita, sobrehumana, de la que no hay estruendo alguno que pueda dar la más débil idea, ni los estallidos del rayo, ni el estrépito de las erupciones, se produjo instantáneamente. Un haz inmenso de fuego salió de las entrañas de la tierra como de un cráter. El suelo se levantó, y apenas hubo uno que otro espectador que pudiera entrever un instante el proyectil hendiendo victoriosamente el aire en medio de inflamados vapores.

De la tierra a la luna, Julio Verne, 1865

La poesía, en cuanto modo de expresión humana, ha sido históricamente conceptualizada desde distintas ópticas. Parte del poder de discernimiento, imaginación y alteración sensorial del individuo, la poesía no busca un fin meramente comunicativo —aunque, en efecto, lo consigue—, sino un espacio para la expresión de la misma sensibilidad humana, del pensamiento y la razón. Es, en fin, un método y un medio para explayarse y contagiar a los lectores de los sentidos.

Aquí no profundizaré sobre los conceptos que se han sistematizado sobre la poesía. Pondré, más bien, los conceptos poéticos. Esos conceptos que los mismos poetas han dado, de forma poética, sobre la poesía.

Lee el resto de esta entrada »

Jorge Ibargüengoitia ensaya sarcasmo al escribir que «En realidad, escribir novelas es un trabajo de ociosos. Pero eso no quita que la mayoría de la gente tenga un talento novelístico innato o, mejor dicho, literario». La gracia y el encanto del enunciado anterior radica principalmente en que efectivamente la gente CREE que escribir un libro no es algo que requiera un gran esfuerzo. Todo el mundo ha escrito un libro. Y cuando esta maña tan ociosa de escribir llega a la farándula como un ardid publicitario el resultado es una masa de libros amorfos y nauseabundos que ¡¡¡DIOS MÍO!!! se venden como pan calientito.

Verbigracia:

Cuauhtémoc Blanco: del barrio al Azteca

Desde los barrios bajos la interesantísima vida del futbolista más controvertido de México.

«Todo un valor literario, un excelente ejercicio intelectual.» The Monterrey Times

La tragedia de la envidia


Jorge Kahwagi decidió escribir porque “Era algo que yo necesitaba hacer, porque la verdad lo he sentido mucho, me he sentido muy envidiado, y entre más fui averiguando de la envidia, me di cuenta que todos somos envidiosos y hay que trabajar sobre eso”.

Quién no quiere leer el librito que este diputado-empresario-boxeador-ex-inquilino de Big Brother, nos ofrece. Todo un símbolo de la cultura mexicana.

Cicatrices de un corazón bronco

La máxima figura cultural de nuestra región, Lupe Esparza, decidió abrirnos su corazón y tomó la pluma para deleitarnos con esta obra que además donará las ganancias totales a una institución. CONARTE  y  Nati son los responsables de tan magna empresa…

Esta es mi vida

Si queremos conocer la asombrosa vida del «Príncipe de la canción», y su paso por los momentos más difíciles que una vida en la gloria puede ofrecerte no podemos perdernos a este autoronón. A lo mejor lo que paso es que ya no puede cantar…

Dulce Amargo

En él podremos encontrar muchos trazos talentosos pues se trata de una recopilación de poemas, reflexiones, canciones, pinturas de Dulce María la nueva cara del talento juvenil mexicano. Ah… la buena mercadotecnia, y la era RBD. Por supuesto ya se agotaron toditos.

¿Quién dice que en Mexico no se escriben buenos libros, y peor aún, que no se compran?

Hoy se celebra en todo el mundo el día de la toalla. Tengan en mente hoy y siempre dónde la dejaron. Con motivo de la celebración, reproduzco un texto aparecido en el tercer número de Arquetipo. ¡Feliz día de la toalla a todos!

Douglas Adams: Réquiem por una toalla

Era alto. Muy alto. Unos dos metros de altura. También tenía una de las plumas más divertidas de todas. Autor de la legendaria Hitchhiker´s guide to the galaxy, magnífica trilogía en cinco partes, además de la serie de Dirk Gently, detective holístico que termina por resolver los casos investigando “la interrelación fundamental en todas las cosas”.

Su alcance es extraordinario. Neil Gaiman, autor de Sandman y Stardust, dice: “Él era un genio, por supuesto. Es una palabra que es muy común en estos días, y se usa mucho para cualquier cosa. Pero Douglas era un genio, porque veía el mundo de una manera diferente, y más importante, podía comunicar el mundo que veía.” Y es que a lo largo de sus libros nos enseña que Dios no existe (demostrándolo en unos dos párrafos); que el objeto más útil que una persona puede tener es una toalla; que la respuesta a la Vida, el Universo y todo lo demás es 42; que la forma más sencilla de volar es tirarse al suelo y no atinarle; nos dice la sobrenatural razón por la que un programador tuvo en su escalera un sofá atascado durante tres semanas; que los dioses nórdicos pueden perfectamente actuar en infomerciales; que el kakapo es el pájaro más grande y gordo del mundo, además del menos capaz de volar; que lo más inteligente que podemos hacer si nos muerde un animal mortal es morirnos; y muchas, muchas enseñanzas más.

Adams estudió en la Universidad de Cambridge, donde en sus palabras: “tomé un buen número de baños y un título en Inglés. Me preocupaba mucho por las chicas y por lo que le pasara a mi bicicleta.” Ya desde entonces traía la idea de mezclar en una obra la comedia y la Ciencia Ficción. El título se le ocurrió en un viaje que hizo a través de Europa, él viajaba con una copia de La guía del autoestopista por Europa de Ken Walsh que le había pedido prestada a alguien. Douglas decía que “no tenía una copia de Europa por cinco dólares al día porque no estaba en esa liga financiera”. Mientras estaba en el campo viendo las estrellas, se le ocurrió que alguien debería escribir la Guía del autoestopista galáctico. Se fue a dormir y olvidó la idea por seis años. Fue hasta que empezó a colaborar con la BBC de Londres cuando regresó la idea a su cabeza.

Douglas Adams murió el 11 de mayo de 2001 de un infarto repentino que le sobrevino mientras estaba en un gimnasio. Si hoy viviera tendría 58 años. Cada 25 de mayo se celebra el Día de la toalla en su honor.

“Viernes 13 de setiembre

Hoy cumplo cincuenta años. Es decir, a partir de este día estoy en condiciones de jubilarme. Una fecha que parece sentenciada para hacer balance. Pero yo he estado haciendo balance todo el año. Me revientan los aniversarios, las alegrías y las penas a plazo fijo. Me parece deprimente, por ejemplo, que el 2 de noviembre debamos llorar a coro por nuestros muertos, que el 25 de agosto nos emocionemos a la simple vista de la bandera nacional. Se es o no se es, no importa el día.”

[La tregua]

100_4467

«La novela es el regalo más importante de la civilización burguesa o capitalista, a la cultura imaginativa del mundo. La novela es su gran aventura, su descubrimiento del hombre»

Ralph Fox, comenzando con el epígrafe que he citado en la parte superior —del cual no viene autor, por lo que se presupone que fue redactara de su tintero—, mantiene la tesis que se mencionó en la entrada anterior, y es que la novela, si bien con raíces históricas que datan antes de la era común —precursoras tanto del estilo en verso como en prosa, narrando historias de personajes en específico sin enunciar la vida íntegra de cada uno de ellos— es una resultante de la cariátide del sistema económico burgués. La novela, en colofón, es en parte resultado de las empresas editoriales que comenzaron a hacer masiva la distribución del libro. El florecimiento de la novela, entonces, se reluce tardíamente y, por consiguiente, es el género literario más tardío hasta nuestros días.

Lee el resto de esta entrada »